Un Año de Distopía

Por 23/06/2017 Cine & TV

Menos mal que no me dedico a la clarividencia, porque se nota que predecir el futuro no es lo mío. A principio de año, pronostiqué que 2017 sería un año en el que predominarían las historias desnudas de artificio, reivindicativas de la verdad más absoluta. Guiado por la polarización que habían causado la elección de Donald Trump en Estados Unidos o el referéndum del Brexit en Europa — por no mencionar la desconcertante amenaza del terrorismo a nivel mundial – me imaginaba películas evocadoras del neorrealismo italiano, o novelas como las de León Tolstói o Benito Pérez Galdós.

La ansiedad que genera un mundo convulso, sin embargo, ha generado historias imaginativas más cercanas a lo que los anglosajones llaman cautionary tales (algo así como “cuentos con moraleja”) que a una narrativa naturalista. En realidad, las historias que nos conquistan en 2017 son distopías que ponen en relieve características de nuestra sociedad actual para extrapolarlas hacia un futuro desolador, de sociedades totalitarias y apocalípticas. A diferencia de la ciencia ficción, que suele representar el avance de la humanidad, la distopía se hace eco de elementos preocupantes del presente para proyectar un porvenir de crueldad, miseria y alienación. La distopía nos aterra – es antónimo de utopía – y espera generar indignación, reflexión y un cambio en nuestro accionar para evitar la catástrofe.

Hulu, uno de los servicios de streaming más populares de Estados Unidos, recientemente concluía la primera temporada de The Handmaid’s Tale (El Cuento de la Criada), mi serie favorita de 2017. Basada en una novela de Margaret Atwood de 1985, la serie presenta la futura transformación de Estados Unidos en la República de Gilead, una dictadura teocrática en la que la mayoría de las mujeres son estériles y las criadas, las únicas mujeres fértiles, son esclavizadas para concebir hijos con la clase en el poder. La historia se centra en la vida de Offred, una mujer que sueña con ser de nuevo libre para volver a reunirse con su marido y su hija.

Mi novela favorita de 2017 también es una distopía. Ray Loriga (Madrid, 1967), autor de Rendición, dice que su novela es retro-ficción, porque nos cuenta un futuro creíble que aún no ha sucedido. Un hombre y una mujer sin nombre, con su hijo adoptado Julio, tienen que evacuar la zona en la que viven para escapar de una guerra que dura más de una década y de la que muy poco se sabe. Dirigen sus pasos hacia la ciudad transparente, donde todo es felicidad y no existe intimidad (¿te suena el paralelismo a nuestras redes sociales?) Según el Jurado que ha otorgado a la novela el Premio Alfaguara 2017, es “una historia kafkiana y orwelliana sobre la autoridad y la manipulación colectiva, una parábola de nuestras sociedades expuestas a la mirada y al juicio de todos. Sin caer en moralismos, a través de una voz humilde y reflexiva con inesperados golpes de humor, el autor construye una fábula luminosa sobre el destierro, la pérdida, la paternidad y los afectos”.

En la gran pantalla, este otoño se estrenará una de las películas más esperadas del año. Blade Runner 2049, es una distopía – y también secuela de la Blade Runner de Ridley Scott   – que nos transporta a un futuro dividido en humanos y replicantes (androides). La película, de la cual se tienen tan solo los pocos detalles que dejar entrever su tráiler, explora consideraciones éticas de la tecnología, un debate cada vez más urgente a la luz de los rápidos avances en la biotecnología y la inteligencia artificial. Treinta años después de los acontecimientos de la primera película, un nuevo Blade Runner, el oficial K del Departamento de Policía de Los Ángeles (Ryan Gosling), descubre un secreto enterrado durante largo tiempo que tiene el potencial de hundir lo que queda de la sociedad en el caos. El descubrimiento de K le lleva a buscar a Rick Deckard (Harrison Ford), un ex Blade Runner que ha estado desaparecido. ¿Sabremos al fin si Rick Deckard es un humano o un replicante?

Incluso Broadway ha dado la bienvenida a la versión musical de 1984, una de las distopías más famosas del mundo de la literatura. En la provincia de Airstrip One, una versión futurista de Gran Bretaña, George Orwell nos presenta un mundo vigilado y manipulado por un gobierno tiránico, personificado en la máxima figura de El Gran Hermano. La novela también ha experimentado un aumento en ventas, dado que muchos expertos han comparado el ascenso global de los movimientos políticos de extrema derecha al estado totalitario de Oceanía en el libro. A principio de año, 1984 era el libro número uno en la lista de bestsellers de Amazon.

¿Hasta qué punto estas escalofriantes historias nos ayudarán a prevenir la deshumanización de nuestra sociedad? El futuro es siempre incierto, pero lo interesante de todas estas narrativas es que tenemos en nuestras manos no solo el poder, sino también la imaginación, de construir un mundo distinto, en el que la distopía no sea más que una excelente fuente de entretenimiento.    

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Cinco Pasos de una Campaña Efectiva

Por 07/06/2017 Comunicación

Para un comunicador, no hay reto más grande que el de tener un impacto directo en la adopción de un determinado comportamiento. Los profesionales del marketing, por ejemplo, miden su efectividad en término de ventas, mientras que los estrategas de la comunicación política triunfan cuando consiguen tu voto. Para obtener resultados, estas campañas de comunicación suelen invertir tiempo y dinero en conocer íntimamente a sus audiencias, y frecuentemente abordan una variedad de plataformas con sus mensajes (ej. comunicación interpersonal, medios tradicionales, redes sociales, etc.)

Si, además, estas campañas tienen objetivos a muy largo plazo o se realizan en comunidades donde existen barreras culturales o sociológicas (piensa, por ejemplo, en una campaña que pretenda reducir el número de mutilaciones genitales femeninas en Somalia), es imprescindible trabajar en base a una estrategia tan flexible como inteligente para alcanzar tus objetivos. Entonces ¿cuáles son los elementos de una campaña exitosa?

El “Proceso P” es una de las herramientas que te puede guiar a la hora de diseñar, implementar y evaluar una campaña efectiva. Este proceso de comunicación estratégica fue desarrollado en 1982 por Johns Hopkins University para guiar sus campañas de cambio de comportamiento en el ámbito de la salud, como por ejemplo la prevención de la mortalidad infantil o la prevención del VIH/SIDA. El proceso de cinco pasos es aplicable a cualquier tipo de campaña que quiera incidir en el comportamiento. Y como no hay mejor manera de aprender que ilustrando la teoría, he seleccionado a “Truth” como ejemplo, una de las campañas anti-tabaco más notables de los últimos años en Estados Unidos.

Paso 1: Investiga a Fondo. Las campañas más efectivas no solamente se enfocan en audiencias muy específicas, sino que además realizan estudios para conocer en profundidad su conocimiento, actitud, necesidades, comportamientos y redes de influencia sobre el tema. Además, tendrás que revisar políticas, programas y campañas sobre el tema que te ocupa, así como entender el contexto social, demográfico, cultural y económico de tu audiencia meta. Nunca escatimes recursos en la investigación, porque de ella dependerá la efectividad de tu estrategia. 

Al final de esta etapa, tendrás un conocimiento profundo de tu audiencia y del problema que tu campaña necesita abordar. La campaña “Truth”, que se puso en marcha en el año 2000, se propuso reducir el consumo de tabaco de jóvenes entre 12 y 17 años, una práctica del 23% de este segmento de la población en Estados Unidos. La investigación reveló que, aunque los jóvenes eran conscientes de la naturaleza mortal de los cigarrillos, se sentían atraídos por el hábito de fumar para demostrar rebelión y sentirse empoderados.

Paso 2: Diseña la Estrategia. ¿Cuál es el plan que te permitirá alcanzar tus objetivos? En esta etapa desarrollarás una estrategia con los objetivos de tu campaña, segmentación de tus audiencias, canales de comunicación (ej. comunicación interpersonal, mediática, etc.), mensajes y productos. El plan debe incluir también un calendario para todas las actividades y una propuesta de monitoreo y evaluación.

 “Truth” apostó por comunicar “datos puros y duros” sobre el efecto mortal del tabaco, pero apelando al mismo sentimiento de rebeldía que impulsó a los jóvenes a fumar en un primer lugar. Así, la campaña optó por desarrollar una campaña mediática con mensajes de denuncia a las prácticas engañosas de las compañías tabacaleras. Ante todo, la campaña evitó desarrollar los típicos mensajes dirigidos a los jóvenes que los instan a no fumar, y en su lugar los alentó a tomar una decisión propia sobre el tabaquismo y la industria tabacalera, en base a los hechos.

Paso 3: Crea y Prueba los Productos. En base al plan, ha llegado el momento de desarrollar los productos de la campaña, que pueden abarcar desde materiales para medios tradicionales y redes sociales, a cursos de formación, actividades de marketing experimental o procesos participativos. En esta etapa es recomendable trabajar tanto con un equipo creativo, como con el equipo de actores involucrado en la campaña ej. (socios, tomadores de decisión, miembros de tu público meta, e incluso expertos técnicos). Los materiales deben ser revisados y testeados especialmente por el público meta, para verificar su potencial efectividad.

Truth desarrolló anuncios como ¨1.200¨, en el que un grupo de jóvenes descargaba 1.200 bolsas para cadáveres a la puerta de una tabacalera. El mensaje del spot televisivo era resaltar que el tabaco mata a 1200 personas cada día. Con este tipo de anuncios, Truth logró inspirar a millones de jóvenes a unirse a la campaña; de hecho, Truth dejó de ser una campaña y se convirtió en un movimiento juvenil contra la manipulación de las grandes empresas de tabaco.

Paso 4: Mobiliza y Monitorea. A medida que avanza la campaña, es necesario mantener informados a todos los actores sobre su evolución, a fin de que permanezcan involucrados y comprometidos con el esfuerzo. Además, el monitoreo de las actividades permitirá realizar ajustes al plan y a los productos, en caso de ser necesario.

Además de los anuncios televisivos y las vallas publicitarias, a lo largo de los años “Truth” comenzó a mantener una presencia en línea y a realizar actividades presenciales. Los medios tradicionales como MTV que dominaban la cuota de pantalla en el año 2000 fueron perdiendo protagonismo con el paso de los años, frente a las redes sociales y el poder del boca a boca. Así, el equipo de “embajadores de la verdad” de “Truth” realiza giras en autobús cada verano y lleva sus mensajes a  conciertos y eventos deportivos. Esta es la principal forma en que la “verdad” se comunica a los adolescentes de igual a igual, ya que, con el paso de los años.

Paso 5: Evalúa y Evoluciona. ¿Hasta qué punto logró la campaña su objetivo? La evaluación de tu campaña por una organización externa e independiente te permitirá responder esta pregunta y compartir resultados con clientes, socios, público meta y otros actores relevantes a tu esfuerzo. Además, una evaluación cualitativa y cuantitativa te permitirá desprender lecciones y oportunidades para otras intervenciones futuras de comunicación estratégica.

Una evaluación de la campaña “Truth” demostró que, durante los cuatro primeros años (2000-2004), la campaña evitó que aproximadamente 450,000 jóvenes de todo el país iniciaran el hábito de fumar. Además, varias evaluaciones independientes relacionan a la campaña con la drástica reducción del consumo de tabaco entre adolescentes, del 23% en el año 2000, al 6% en la actualidad.

En 2014, la campaña “Truth” evolucionó y pasó a llamarse “Finish It”, a fin de “terminar” con el consumo del tabaco entre los adolescentes en una generación. La nueva campaña ha cambiado de mensaje y de tono: en la investigación con el público objetivo, los diseñadores de campaña descubrieron que los adolescentes de hoy están menos interesados ​​en protestar contra la manipulación de la industria tabacalera, y más interesados ​​en impulsar una acción colectiva con un tono positivo. Así, ”Finish It” ha sido desarrollada para satisfacer el deseo de esta generación de ser agentes de cambio social.

Al poner este plan en acción, recuerda que la comunicación es un proceso y no un producto, y de ahí que la estructura de una campaña tenga estructura de “P”, en la que la evaluación de las campañas (el quinto paso) alimenta continuamente al diseño (el segundo), de manera circular. Y como recomendaba el genio de la publicidad David Ogilvy“si intentas persuadir a alguien de hacer algo, o a comprar algo, deberías utilizar su lenguaje, el lenguaje en el que piensa”.

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Cinco Aciertos en el Diseño de Presentaciones

Por 01/06/2017 Comunicación

Tienes que dar una presentación y te sientes preparado. Te has puesto en los zapatos de tu audiencia y has armado una presentación ajustada a sus necesidades, usando el poder de la narrativa para conquistarla con un componente emocional. Además, durante la exposición, planeas poner en práctica técnicas teatrales y trucos de presencia escénica que has aprendido en este blog.

Lo que tal vez te pueda estar causando más ansiedad es el apoyo visual a tu presentación oral. ¿Cuántas láminas debes preparar? ¿Debes usar gráficos o solamente fotos? ¿Cómo puedes cautivar a tu público con un diseño fresco y atractivo para evitar la temida “muerte por Powerpoint”, ese momento en el que la audiencia se desconecta por una aburrida y sobrecargada presentación visual?

Te tranquilizará saber que un buen apoyo visual a tus presentaciones no requiere que te conviertas en un experto del diseño gráfico. No hace falta que te compres las gafas de pasta ni que te inscribas en un curso acelerado de Photoshop: las mejores presentaciones hacen un uso muy simple y selectivo de las imágenes y gráficos que se proyectarán en la pantalla.

Bajo la máxima del menos es más, sigue estas cinco recomendaciones para componer imágenes y textos, bien sea en PowerPoint o en Keynote (el PowerPoint de Apple), que sean tan reveladores como impactantes.

Imágenes que Complementen tu Discurso. Las láminas de una presentación nunca deben incluir toda o la mayoría de la información que estás brindando. Como presentador, tu audiencia debe enfocar toda su atención en ti, y no en una pantalla donde lea lo que estás diciendo. Es más, la audiencia no registrará bien el mensaje que estás intentando comunicar al crearse una cacofonía entre lo que leen y lo que escuchan. Así, piensa en las láminas como una extensión de tus palabras, para incluir imágenes, gráficos o videos que den una nueva dimensión a lo que estás presentando. Cuanto más evocadora, simple y fácil de interpretar sea la imagen de tu lámina, más exitosa será tu presentación. Si, por ejemplo, estás dando una presentación sobre la amenaza del cambio climático, una imagen como ésta, en la que un oso polar parece estar a la deriva sobre un trozo de hielo, puede ser lo suficientemente elocuente para poner en contexto la grave situación que estás describiendo.

Un Mensaje por Lámina. Otro error que solemos cometer a la hora de preparar las láminas de nuestras presentaciones es la tendencia a querer incluir varios mensajes por lámina. Así, igual que cuando escribes un artículo te recomiendan que desarrolles tan solo una idea por párrafo, usa cada lámina para comunicar un solo mensaje. La sencilla maquinaria de nuestra mente te agradecerá que cada estímulo visual esté asociado a un solo concepto. Cuando hablemos de cambio climático con la imagen de nuestro oso polar, por ejemplo, podemos resaltar el año “2016” sobre la imagen cuando comentemos que fue el año más cálido de la historia, pero nunca debemos cargar la imagen con mucho texto, o varias ideas o puntos que apabullen a la audiencia.

La Regla de los Tercios. Esta sencilla técnica de composición fotográfica garantizará que tus imágenes ganen más interés, profundidad y equilibrio. Cuando vayas a preparar una lámina para tu presentación, divídela mentalmente en tres tercios con líneas horizontales y verticales. La imagen te quedará dividida en nueve partes iguales, y los cuatro puntos de intersección de esas líneas, los llamados “puntos fuertes”, serán los lugares más adecuados para situar los centros de interés de nuestra lámina, es decir, los sujetos y textos en los que queramos enfocar la atención de nuestra audiencia. En nuestra imagen, nuestro oso polar se sitúa en uno de esos puntos, rompiendo la monotonía que hubiera causado colocarlo en el centro de la imagen.

Uso del Contraste. Estamos tan acostumbrados a ver láminas completamente blancas como arranque en el software de PowerPoint que no suele ser una práctica común usar fondos de color oscuro con textos o imágenes en colores claros en nuestras presentaciones. Sin embargo, si lo piensas, es más fácil concentrarse en una idea escrita en blanco sobre un fondo negro que si vemos esa misma idea escrita en negro sobre una pantalla de un blanco resplandeciente. El balance de las luces y las sombras es una técnica de la pintura y la fotografía que también podemos trasladar al ámbito de las presentaciones para ganar profundidad con las imágenes o simplemente para ordenar ideas en un primer y segundo plano. Así, en nuestro ejemplo, la blancura del hielo, del oso polar y del “2016” resaltan sobre un cielo y un oceano en la gama de los grises.

El Tamaño Importa. Uno de los errores que solemos cometer cuando preparamos láminas para nuestras presentaciones es usar textos e imágenes pequeños y de poco impacto visual. Así, los tipos de letra que mejor funcionan en presentaciones son los más sencillos y rotundos, como “Arial” o “Gotham”, mientras que “Courier” o “Comic Sans” son mucho menos recomendables. Cuando incluyas imágenes de personas u objetos en tu presentación, escoge planos cerrados y grandes, preferiblemente de tan solo un sujeto, con mucho espacio limpio alrededor. Evita el “ruido” visual de imágenes con variedad de elementos pequeños y decántate por la simplicidad de un elemento visual contundente, que pueda acaparar tu atención, como nuestro solitario oso polar.

Si no te puedes permitir el lujo de comprar licencias para el uso de imágenes en servicios como Istock o Shutterstock, te recomiendo servicios de fotos con licencia gratuita como Unsplash o Pexels que no te quemarán un agujero en el bolsillo. Y no creas que tienes que convertirte en el rey del Photoshop para producir diseños atractivos; puedes recurrir a servicios como Info.gram o Easel.ly para la fácil creación de infográficos y Canva para la aplicación de textos sobre imágenes (este es el programa que yo he usado para trabajar con la imagen de nuestro oso polar). Nunca antes ha sido tan fácil cautivar a tu audiencia con diseños gráficos atractivos sin haber pasado por una escuela de Bellas Artes.

Con estos consejos y herramientas (y la dosis de buen gusto que ya tienes), ahora solo es cuestión de ponerse a practicar.

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Tres Claves del Marketing Inteligente

Por 08/03/2017 Comunicación

Como profesional de la comunicación, la pregunta que más ansiedad me ha causado a lo largo de mis más de 20 años de experiencia es sencilla en su formulación pero compleja de responder: ¿Cómo mides la efectividad de la comunicación?

La respuesta puede ser tan diversa como distintos son los ámbitos de la comunicación. En marketing, por ejemplo, la mayoría de las empresas miden la efectividad de sus esfuerzos en términos de ventas y de captación de clientes. La comunicación que apunta a cambiar o a adoptar comportamientos, por su lado, también suele tener claros indicadores de impacto, como puede ser el número de personas que dejan de fumar tras estar expuestas a una campaña anti-tabaco.

En otras ramas de la comunicación, sin embargo, la respuesta es menos clara. Un empresario, por ejemplo, puede preguntarse hasta qué punto su negocio está mejor posicionado frente al de la competencia, o si sus esfuerzos por redefinir una marca se han trasladado en réditos para la empresa, aunque solo sea en términos de reputación.

La comunicación no deja de ser una ciencia inexacta, y como tal, su impacto puede parecer intangible. Son pocas las empresas que pueden permitirse el lujo de tocar todos los palos de la comunicación para no dejar ningún cabo suelto, bien sea desde contar con publicidad pagada en redes sociales a gestionar cobertura mediática favorable. La estrategia del que cree ganar abarcando todo, además de prohibitivamente cara, es muy poco efectiva.

Entonces, ¿cómo puede una empresa saber qué recursos de comunicación van a propiciar que un cliente de el paso de comprar sus productos o servicios? ¿Se puede valorar el impacto de la comunicación en el número de “me gustas”, artículos publicados o tuits?

Ahora cuando me preguntan cómo se miden los esfuerzos de comunicación, siempre puntualizo que cabe preguntarse primero ¿cómo estás definiendo tu estrategia de marketing y comunicación?. Es más, si es una de esas empresas que hace comunicación sin estrategia, replico que no pierdan el tiempo y no lo hagan.

La comunicación inteligente solo se puede medir en la medida que se planifique. Y al planificarla, la comunicación no se convierte en una estrategia independiente, sino intrínseca, a los objetivos de un negocio.

De hecho, el marketing efectivo se nutre de un conocimiento íntimo de nuestra audiencia o cliente. Este enfoque resta énfasis a los productos o canales de comunicación que vamos a usar, y da mayor peso a la fase de investigación, desarrollo y monitoreo de nuestro plan.

En síntesis, el marketing inteligente se desarrolla en tres fases:

Investiga a Fondo tu Mercado. ¿Cuáles son tus objetivos de negocio? O dicho de otra forma, ¿qué esperas que tu cliente haga, compre o consuma? Al igual que en una presentación tu audiencia es tu héroe, el marketing de tu empresa debe ir dirigido directamente a ese perfil o perfiles de clientes ideales. Cuanta más información detallada tengas sobre ese perfil – desde sus hábitos de compra a las personas que influyen en su toma de decisiones – más fácil será desarrollar una estrategia de marketing efectiva. Por eso, no escatimes tiempo ni recursos en realizar una buena investigación, que puede usar desde métodos tradicionales como las entrevistas a profundidad y los grupos focales, a sofisticadas herramientas que rastrean huellas digitales de conversaciones y personas. ¿No te has preguntado alguna vez por qué puedes estar leyendo sobre Cancún en una página web como potencial destino para irte de vacaciones, y una hora más tarde una agencia de viajes te ha colocado un anuncio de Cancún en tu muro de Facebook? En la era digital, cada golpe de tecla provee valiosa información para informar las estrategias de marketing y comunicación.

Desarrolla una Estrategia Flexible. Muchas empresas ya están usando la inteligencia de mercado para desarrollar estrategias de marketing y comunicación enfocadas en sus clientes ideales, pero pocas tienen la suficiente flexibilidad como para inyectar creatividad y astucia en sus campañas, sobre todo a medida que fluctúan las conversaciones e intereses de esa clientela. Hoy, más que nunca, el conocimiento íntimo de la audiencia pasa por tener un contacto constante con ella para poder hacer una comunicación tan inteligente como relevante. Coca Cola, por ejemplo, es una de las empresas que, a pesar de haber marcado durante décadas líneas estratégicas de comunicación alrededor de temas universales como la diversidad y la solidaridad global, es capaz de desarrollar productos que miden el pulso de la conversación a lo largo del tiempo para resonar con su audiencia. En su última campaña en Estados Unidos, por ejemplo, Coca Cola ha producido un comentado spot sobre dos hermanos, un chico y una chica, que luchan por la atención del chico que les limpia la piscina, en un claro guiño a la normalización de los derechos de la comunidad gay:

Mide el Impacto en Tiempo Real. La comunicación no es un resultado, sino un proceso, por lo que no debes esperar hasta el final de una campaña de marketing para medir su impacto. Si has usado herramientas de investigación de mercado para informar tu estrategia, será fácil usar esos mismos recursos para monitorear tus esfuerzos durante la fase de implementación. Herramientas digitales como Brandwatch o Quid te permitirán medir, en tiempo real, las conversaciones de tus clientes, lo que hace posible medir aspectos de comunicación que tradicionalmente eran más intangibles como, por ejemplo, en qué proporción están hablando de tu producto antes y después de tu campaña frente a productos similares de la competencia.

En este sentido, más que medición, estas herramientas te permiten escuchar a tus audiencias de forma constante, por lo que los planes de comunicación pueden ir ajustándose  en la medida que tu empresa tenga capacidad de respuesta. Al poder medir reacciones a nuestros esfuerzos casi de manera inmediata, podemos ser más atrevidos a la hora de comunicar y probar distintas tácticas y productos hasta dar con las más adecuadas.

En conclusión, ha llegado el momento de cambiar de paradigma: no te preocupes tanto en cómo medir el impacto de la comunicación, sino en cómo obtener un conocimiento íntimo y constante de las conversaciones y comportamientos de tus clientes. Nunca habrá mejor indicador de impacto que una clientela cautiva a la que no dejes de sorprender y seducir.

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El Manual de un Aprendiz de Escritor

Por 13/02/2017 Literatura

Corría el verano de 1987. Estaba a punto de subirme a un avión para comenzar mis estudios universitarios en Estados Unidos cuando mi madre me sorprendió con el regalo más valioso de mi vida. Justo antes de salir hacia el aeropuerto, se despidió de mí con un beso y una postal de una Virgen de Murillo. Su misiva contenía un simple mensaje: “espero tener muy pronto a un escritor en casa”.

Ese deseo de mi madre infló mi ánimo y alimentó mis sueños. Mientras estuve en la universidad, escribí algún que otro poema, y sí, también alguna que otra carta de amor. Pero pasaron mis 20, y llegaron mis 30, sin haber escrito ninguna pieza sustantiva de ficción.

Durante años, fui víctima de la parálisis. Cada vez que me sentaba frente a la pantalla vacía del ordenador, me asaltaba la ansiedad y el miedo al fracaso. Me carcomía la posibilidad de que aquello que fuera a escribir no fuera lo suficiente bueno para interesarle a nadie. Mis amigos me llamaban un escritor frustrado. Cumplí los 40 sin haber escrito ni media cuartilla.

Hoy soy el editor de storyplot, un blog que contiene más de 100 artículos sobre cómo contar historias en medios creativos y corporativos. Además, estoy trabajando en mi primer libro de relatos cortos. Llegó un momento en que algo hizo “click” en mi cabeza y las palabras comenzaron a deslizarse entre las teclas del ordenador. Fue un momento en el que solté el lastre del miedo y logré contagiarme del gusanillo de la escritura.

Si tienes inquietudes literarias y esta historia de ansiedad te resulta familiar, estos cinco consejos pueden ayudarte a ti tanto como me sirvieron a mí para darte alas como escritor.

Ajusta tus expectativas. Todo autor novel sueña con escribir una gran novela o libro de poesía, esa obra trascendental que lo convertirá en un escritor reconocido y premiado. Es bueno tener grandes aspiraciones, pero escribir es un ejercicio que se domina con el tiempo y dando pequeños pasos. Así, cuando te sientes por primera vez a escribir, es importante que te plantees metas realistas y de corto plazo. Al igual que los bebés balbucean palabras sueltas hasta que aprenden a hablar con oraciones, tú tendrás que escribir textos cortos que te permitan descubrir tu voz como autor antes de acometer proyectos de gran envergadura. Yo, por ejemplo, comencé escribiendo historias de dos páginas, de unas 1,000 palabras, en las que experimenté con varios tonos y estilos narrativos. Puedes escribir desde una historia en la que abunde mucho diálogo, a un cuento en el que uses frases muy cortas. Pero ante todo, siéntate ante el ordenador sabiendo que tu historia tendrá un principio y un final en el transcurso de una decena de párrafos. Con la práctica, irás desarrollando soltura y tu escritura madurará, como los buenos vinos.

Escribe sobre lo que conoces. Como escritor aprendiz, te resultará mucho más fácil crear historias con un arco narrativo lineal que estén basadas en personas, situaciones o lugares que te son familiares, frente a la creación de historias sobre las cuales no tengas ningún tipo de referencia. Esto no quiere decir que debas escribir de forma completamente literal; puedes crear nuevos personajes a partir de características de varias personas que conozcas, o desenvolver tu trama en una ciudad imaginaria que tenga elementos en común con una ciudad donde viviste. Tu escritura triunfará cuanto más auténtica y vibrante sea para el lector.

Adopta una disciplina. Fue Pablo Picasso quien dijo que no creía en las musas, pero que si alguna vez llegaban a visitarlo, le encontrarían trabajando. Establece un patrón de trabajo regular – intenta sentarte a escribir siempre en el mismo sitio, los mismos días de la semana y a la misma hora – y tendrás más posibilidades de crear hábito y facilidad de escritura. Si en alguna de estas sentadas no te encuentras inspirado, escribe incluso tus ensoñaciones o pensamientos sueltos; aunque no te lo parezca, estarás practicando y afinando tu aptitud. Como fuente de inspiración, puedes acompañar esta rutina de una bebida favorita o de una música que te ayude a dar rienda suelta a la creatividad.

Entra en contacto con tus emociones. Muchos psicólogos recomiendan la escritura como una forma de terapia, y es que los mejores escritores revelan, a través de sus historias, sus emociones, percepciones e inquietudes más personales. Esto no quiere decir que escribir deba ser una expresión meramente emotiva, pero sí debes proyectar un punto de vista o una perspectiva única, con una voz original. En ficción y poesía, tu escritura fluirá en la medida que te permitas ser vulnerable sobre el papel. De hecho, cuando logras acceder a ese espacio emocional, más fácil te será transformar ideas y pensamientos en palabras.

Sé receptivo a la crítica constructiva. Para cualquier escritor con inspiraciones literarias, la prueba más difícil – y al mismo tiempo necesaria – es compartir la labor realizada en la intimidad con el mundo exterior. Recuerdo la primera vez que se leyó uno de mis cuentos en un taller literario: me sentí avergonzado y desprotegido, como si mi relato fuera a mostrarme desnudo y vulnerable frente a mis compañeros. Una vez pasado el bochorno, descubrí lo importante de compartir mi trabajo en un espacio seguro, donde en vez de sentirme herido o atacado, recibí comentarios constructivos y palabras de aliento. Al compartir tu trabajo con un lector de tu confianza, escucharás esa perspectiva externa que reciben los autores consagrados de sus editores, y que te permitirán convertirte en un mejor escritor.

Al igual que recomiendo a la hora de dar presentaciones, no dejes de practicar, practicar y practicar para elevar tu escritura de nivel. En la medida que no te sientes nunca a escribir una gran novela, sino a plasmar una inquietud, emoción, o sentimiento, lograrás ir abriéndote paso en el mundo literario. Aún así, no es tarea fácil. Escribir es un arte solitario, que te exigirá concentración y constancia. Cuando tus fuerzas flaqueen, recuerda esta cita de Albert Einstein : “la lógica te lleva del punto A al B. La imaginación puede llevarte a todas partes.” Te deseo muchos viajes felices.

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Cinco Claves de un Evento Inolvidable

Por 31/01/2017 Comunicación

Todos hemos asistido alguna vez a la presentación de un libro o a una recepción de empresa pero ¿recuerdas cuántas veces un evento te pareció especialmente memorable?

Las invitaciones a eventos – ya sea en ámbitos académicos, artísticos o corporativos – siguen multiplicándose como setas, y como muchos hongos, pueden resultar letales ¡pero de aburrimiento! ¿Cómo es posible que ese orador que te parecía tan interesante durmiera con su discurso a media audiencia? ¿O que esa recepción donde esperabas entablar nuevos contactos profesionales fuera tan fría y mal planificada que no propició que conocieras a nadie?

Si alguna vez tienes la oportunidad de ser el organizador de un evento, es muy recomendable que pongas en práctica estos cinco consejos para salir triunfante del paso. Recuerda que, por muchas ideas inspiradas que tengas, el público de tu evento es el verdadero héroe, y nada mejor que ponerte en sus zapatos para saber qué tipo de experiencia te agradecerán.

1. Define bien tu público objetivo. ¿Estás hablando conmigo? Esta no es solo una famosa cita de Robert de Niro en Taxi Driver, pero la forma en que a veces nos hemos sentido como público de un evento corporativo. Un sentimiento que no refleja la debilidad de la audiencia, sino la de los organizadores del evento por desconocer lo que interesa al público. Cuanto más generalista o diluido sea el contenido de nuestro evento, menos probabilidades existen de tener algún impacto significativo en la audiencia. Al planear tu evento, define un objetivo claro y diséñalo con un perfil de audiencia específico en mente. Al enfocarte en ese perfil ideal, será más fácil desarrollar contenido que responda directamente a sus intereses, desafíos y aspiraciones particulares.

2. Diferénciate de la competencia. Ante la amplia oferta de eventos corporativos en tu misma industria, ¿qué hace que tu evento sea especialmente interesante? ¿qué ofreces que nadie más ofrece? ¿por qué tu ideal ¨miembro del público¨ va a decidir asistir a tu evento, y no a uno similar de tu competencia? Bien sea en el formato, el enfoque que abordes de la temática, el uso de la tecnología en la producción, o simplemente las oportunidades de networking que facilites, asegúrate de que tu evento está creando un nicho o una oportunidad únicos y originales. Tu capacidad de análisis de lo que los demás ofrecen y la creatividad que inyectes a tu evento te ayudarán a crear la singularidad necesaria para convertirte en una cita indispensable.

3. Usa el poder de la narrativa. La ventaja competitiva de muchas marcas radica en su capacidad de comunicar valores y emociones que nos identifican con ellas. Los eventos exitosos van más allá de proveer información y usan historias que entretienen y conectan emocionalmente con la audiencia. Así, por ejemplo, en vez de abrumar a tu audiencia con datos y estadísticas para explicar los beneficios de un producto o una política, cuenta la historia de sus beneficios, mostrando ejemplos concretos de su uso o aplicación para solucionar problemas o alcanzar logros. Por ejemplo, usa presentaciones al estilo “TED”, uno de los formatos de storytelling que están arrasando en la comunicación corporativa.

4. Utiliza imágenes impactantes. Del uso de la fotografía a las gráficas informativas, numerosos estudios han confirmado la sabiduría popular de que una imagen vale más que mil palabras. Pero sólo el hecho de que puedas capturar la atención de tu audiencia con las imágenes no significa que puedas mantenerla. De hecho, el despliegue de un gran volumen de estímulos visuales neutraliza nuestro interés y puede ser contraproducente. La clave es asegurar que las imágenes sean sugestivas para el público objetivo y que comuniquen información original y relevante. Usa fotos de personas reales, vídeos breves e infografías de alto impacto visual, y sé muy selectivo en los momentos que deben usarse para reforzar la narrativa de tu evento. No utilices imágenes de stock irrelevantes, o gráficos muy complicados y cargados de información.

5. Concluye con una clara llamada a la acción. Los eventos más efectivos tienen una sola idea central que se pude plasmar en una clara llamada a la acción. Esa tesis será más sólida en la medida en que la puedas formular claramente como de beneficio para la audiencia. Un evento exitoso no debe enfocarse solamente en lo que tú quieres transmitir como organizador, sino en las oportunidades que tu público pierde si no adopta tu producto o idea. Al final de tu evento, por muy satisfecho que te sientas como organizador, lo único que importa es que hayas elevado a tu público a otro plano, de mero espectador a agente de cambio.

Para maximizar la atención de tu público, asegúrate que tu evento logra comunicar mensajes en breves cápsulas informativas y en una variedad de formatos. Por ejemplo, si tu evento arranca con la proyección de un video, te recomiendo que tenga una duración máxima de tres minutos. Si organizas una conversación entre varias personas, asegúrate de incluir un máximo de cuatro personas en cada panel, incluyendo al moderador, para que tu evento no pierda foco y tu audiencia no pierda el hilo del mensaje. Cada intervención de debe durar más de tres minutos. En presentaciones tipo TED, procura que cada charla dure entre cinco o siete minutos.

Por último, asegúrate de que tu evento tenga un guión que anticipe lo que vaya a ocurrir minuto a minuto, para evitar la sorpresa de eventos que se desenfocan o extienden más de lo deseado. Si tu audiencia incluye una parte interactiva con el público, también cerciórate de contar con su participación recolectando preguntas con antelación, para evitar el silencio incómodo que nos abochorna en muchos eventos cuando nadie del público se anima a formular una pregunta o comentario. En general, guíate por la máxima de que menos es más, y cuanto más breve, variado y puntual sea tu evento, más éxito cosecharás.

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2017 o la Esencia de la Historia

Por 24/01/2017 Comunicación

¿Cómo contaremos historias en 2017? Si en 2016 pronosticamos cómo la realidad virtual y otras tecnologías iban a revolucionar la manera de contar historias en medios creativos y corporativos, el año nuevo parece estar marcando un regreso a la esencia del storytelling.

En el cine, triunfa La La Land, un musical que nos transporta al cine más nostálgico de los años 50, con una simple historia de amor como argumento. En programas televisivos españoles como Chester in Love o Mi Casa es la Tuya, un sofá antiguo o una buena comida casera son recursos para reavivar el tradicional arte de la entrevista. Y en la política, los medios de comunicación y las fuentes gubernamentales de información están librando una verdadera batalla campal en Estados Unidos para erigirse como los bastiones de la información más veraz. Pareciera que en 2017 importa más lo que cuentas – el meollo de tu historia – que cómo la cuentas.

En el mundo empresarial, los esfuerzos de posicionamiento y de marketing también se están organizando alrededor de una pregunta de regreso a lo esencial: ¿cómo puedo importarles a mis clientes? Las compañías están descubriendo que vender o posicionarse no se trata de crear campañas millonarias en todos los medios tradicionales y digitales, o de hacer eventos corporativos con ingentes presupuestos. Todo lo contrario: la estrategia que triunfa es la que crea una mínima cantidad de buenas historias que logran el mayor cambio de comportamiento en el cliente. Estas son buenas noticias especialmente para las pequeñas y medianas empresas, que están buscando formas asequibles y efectivas de conectar con su potencial clientela. Entonces, ¿qué estrategias narrativas funcionarán mejor en 2017?

Este es mi pronóstico: 2017 será un año en el que más marcas buscarán posicionarse a través de contenidos refrescantes y emotivos. Dicho de otra manera, triunfarán las compañías que desarrollen historias auténticas y originales que logren conectar emocionalmente con su público objetivo. Se destacarán aquellas que, además de lograr que sus clientes consuman sus contenidos, consigan detonar algún tipo de acción. Y al decir acción no me refiero solamente a comprar un producto, sino a adoptar algún tipo de comportamiento que esté asociado a la identidad de esa marca.

Son campañas como la recién lanzada por Mattel, que nos invita a reexaminar los roles de género. En “Papás que Juegan con Barbie”, seis padres auténticos (no actores) nos cuentan historias junto a sus hijas. Uno de ellos, por ejemplo, relata que deja de ver su partido favorito en televisión cada domingo para jugar a las Barbies con su hija. En los materiales promocionales que acompañan a esta campaña, Mattel cita la investigación de la Dra. Linda Nielsen de la Universidad Wake Forest, quien afirma que las niñas que tienen relaciones cariñosas, comunicativas y de apoyo con sus padres desde la infancia temprana son menos propensas a sufrir falta de confianza y baja autoestima a medida que crecen.

También pronostico el continuo crecimiento de las presentaciones al estilo “TED” en ámbitos corporativos, en las que un orador se enfrenta a la audiencia solo y de pie, con escasos recursos visuales pero armado de una poderosa narrativa. La charla TED del abogado de derechos humanos Bryan Stevenson es un buen ejemplo. Su presentación no solo registró la ovación más larga en la historia de TED, sino que además generó donaciones valoradas en un millón de dólares para su proyecto The Equal Justice Initiative.

¿Y cómo logró esta respuesta? En su charla de 15 minutos, Stevenson contó tres historias personales que incluyeron una charla que mantuvo con su abuela sobre el poder de la identidad, un encuentro con Rosa Parks que le enseñó el poder de la persistencia y un encuentro con un conserje en un tribunal que le enseñó a resistir ante la adversidad. Según un análisis de la charla que realizó la revista Forbes, el 65% del contenido cayó bajo lo que Aristóteles llamaba el pathos – la emoción que transmitía la historia. El 25% cayó bajo el logos – los datos y lógica – y el 10% restante fue ethos, su esfuerzo de crear credibilidad en sí mismo.

En un mundo en el que cada vez nos bombardean más fuentes de información y en el que compiten un mayor número de empresas para ofrecernos sus productos y servicios, los mejores contadores de historias – aquellos que nos conquistan con su originalidad, emociones y valores – son los que tienen una línea más directa a nuestro corazón y a nuestro bolsillo. Ojalá que 2017 siga siendo un año en el que arte y empresa nos sigan deslumbrando con el poder de sus narrativas. Nosotros, desde storyplot, te lo seguiremos contando.

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Contadores de Historias: Barack Obama

Por 15/12/2016 Comunicación

¿Quiénes son los oradores más carismáticos? ¿Y qué hace que sus presentaciones sean memorables?

En esta nueva entrada de la serie Contadores de Historias, nos despedimos de Barack Obama como Presidente de EE.UU. analizando uno de sus discursos más célebres. Fue en New Hampshire, durante las elecciones primarias de 2008, cuando Obama pronunció por primera vez el famoso eslogan Yes We Can (Sí Podemos) que definió su campaña y logró inspirar a toda una nación.

El discurso tiene muchos puntos en común con el épico “I Have a Dream” (Tengo Un Sueño) de Martin Luther King.  Obama supo conquistar al público usando la entonación y cadencia características de los sermones de la Iglesia Bautista. Pero son el contenido y la estructura de su discurso, que sigue la secuencia motivada de Monroe,  lo que lo convierte en uno de los más celebrados de la historia. Analicemos cada uno de los cinco segmentos del discurso de Obama:

Atención. Barak Obama logra retener nuestra atención en los primeros 40 segundos de su discurso pronunciando la inquietante frase:

Con sus voces y sus votos, ustedes han dejado claro que en este momento, en esta elección, algo está pasando en América¨

La audiencia siente que es un momento crítico en la historia del país, y queda intrigada por escuchar más del orador. De hecho, Obama repetirá hasta tres veces más ese “algo está pasando” y usará ese recurso como detonante o punto de inflexión del discurso.

Problema. El discurso gana tensión cuando Obama explica que el país está expresando la necesidad de un cambio a través de su participación masiva en las urnas. En particular, Obama se refiere a las minorías que se sienten relegadas y que desean que el país asuma un nuevo rumbo y sea más inclusivo que en la era Bush. Las palabras de Obama inspiran por su enfoque positivo, pero también encierran el mensaje subliminal de que las decisiones han estado en manos de unos pocos privilegiados.

Solución. En esta parte central del discurso, Obama explica los cambios que puede ejercer la “nueva mayoría”. Entre otras medidas, Obama menciona la necesidad de proveer sanidad asequible y de calidad para todos, de reformar el sistema impositivo que favorece a las corporaciones, y de explorar fuentes de energía alternativa.

Visualización. Al mismo tiempo que ofrece las soluciones, Obama visualiza un futuro mejor para el país. Sus palabras dibujan un futuro en paz, capaz de superar la amenaza del cambio climático y las armas nucleares, la pobreza, el genocidio o la enfermedad. El discurso de Obama es, en este punto, cada vez más expansivo e inspirador.

Llamada a la Acción. Pero tal vez el segmento más poderoso del discurso sea el último, cuando Obama explica que esta visión será solo posible si todos los estadounidenses ponen de su parte y se unen al esfuerzo. Obama menciona hasta trece veces su credo: “Yes we can”, y su discurso alcanza un clímax que el público agradece con la ilusión y el aplauso. Sus palabras son tan grandilocuentes que, como colofón, hacen referencia a la letra del himno de Estados Unidos:

Y juntos empezaremos el próximo gran capítulo en la historia de América, con tres palabras que sonarán de costa a costa, de mar a mar: sí podemos.

La efectividad de este conmovedor discurso, y del movimiento que originó, se reflejó en las urnas. El 4 de noviembre de 2008, Barack Obama se convirtió en el 44º presidente de los Estados Unidos. Obtuvo casi 10 millones más de votos que su rival republicano John McCain, alzándose ganador en 28 estados (frente a los 22 de McCain). Su famoso “Yes we can” lo llevó al poder con un decisivo tirón popular y mediático. Y Estados Unidos eligió un presidente afroamericano por primera vez en su historia. Ahora, cuando concluya su segundo y último mandato, será la historia quien también examine su legado.

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Ortega y Gasset en la Era Trump

Por 01/12/2016 Literatura

Escucho a un famoso analista político hablar de “populismo” a la hora de explicar la razón por la que Donald Trump ha llegado a la Casa Blanca, y me plaga la duda de su verdadero significado.

Según Wikipedia, el populismo es un concepto difícil de definir y que, en su acepción más purista (la de la Real Academia de la Lengua), no es más que una estrategia política que pretende buscar el apoyo de las clases populares. A veces, sin embargo, se usa de forma peyorativa para “destacar aspectos como la simplificación dicotómica, el antielitismo, el predominio de los planteamientos emocionales sobre los racionales, la movilización social, el liderazgo carismático, la imprevisibilidad económica, y el oportunismo.”

El mensaje anti-establishment de Trump, sin duda, han resonado entre los millones de estadounidenses que no se ven reflejados en las esferas de poder, y aunque la economía estadounidense goza de una relativa buena salud, el magnate ha logrado conectar emocionalmente con la América insatisfecha y temerosa por los empleos que se exportan, la porosidad de las fronteras y la amenaza terrorista.

De hecho, en estas elecciones se ha hablado mucho de los candidatos, pero muy poco del pueblo que debía elegir al Presidente en las urnas. ¿Por qué se quedaron en casa muchos de los demócratas que escogieron a Obama? ¿Y por qué estados decisivos como Michigan, Wisconsin y Pennsylvania – y la siempre vacilante Florida  – dieron la victoria a Trump?

Encuentro respuestas en un lugar improbable: un ensayo de 1930 que sigue siendo tan vigente hoy como ayer. El filósofo español José Ortega y Gasset escribió La Rebelión de las Masas en un momento álgido en la historia de Europa, en el que la vitalidad de los años 20 daba paso a la crisis del 29 y a un sentido de pesimismo generalizado. Así lo describe Ortega con sus propias palabras:

Resumo ahora la tesis de este ensayo. Sufre hoy el mundo una grave desmoralización, que entre otros síntomas se manifiesta por una desaforada rebelión de las masas, y tiene su origen en la desmoralización de Europa. Las causas de esta última son muchas. Una de las principales, el desplazamiento del poder que antes ejercía sobre el resto del mundo y sobre sí mismo nuestro continente. Europa no está segura de mandar, ni el resto del mundo, de ser mandado. La soberanía histórica se halla en dispersión.

Al igual que Europa en los años 30, Estados Unidos tampoco es hoy la clara primera potencia mundial que era hace unas décadas, y el eslogan “Make America Great Again” (Hagamos América Grande De Nuevo) ha calado en un electorado que no escucha su voz en los pasillos de Washington.  Ortega y Gasset llamó a este ciudadano medio como el nuevo “hombre-masa”, más pudiente que sus antecesores históricos, e imposible de ignorar por las élites.

La muchedumbre, de pronto, se ha hecho visible, se ha instalado en los lugares preferentes de la sociedad. Antes, si existía, pasaba inadvertida, ocupaba el fondo del escenario social; ahora se ha adelantado a las baterías, es ella el personaje principal. Ya no hay protagonistas: sólo hay coro.

¿No era esto lo que se quería? ¿Que el hombre medio se sintiese amo, dueño, señor de sí mismo y de su vida? Ya está logrado (…) Entonces no extrañe que actúe por sí y ante sí, que reclame todos los placeres, que imponga, decidido, su voluntad, que se niegue a toda servidumbre, que no siga dócil a nadie, que cuide su persona y sus ocios, que perfile su indumentaria: son algunos de los atributos perennes que acompañan a la conciencia de señorío. Hoy los hallamos residiendo en el hombre medio, en la masa.

Más poder adquisitivo, sin embargo, no significa interés en la cultura, y el hombre-masa de Ortega es un ser mediocre, desinformado, y hermético. Su egoísmo se manifiesta al no escuchar la opinión de los demás y sentirse en poseedor de la verdad.

 … al hombre mediocre de nuestros días, al nuevo Adán, no se le ocurre dudar de su propia plenitud. Su confianza en sí es, como de Adán, paradisíaca. El hermetismo nato de su alma le impide lo que sería condición previa para descubrir su insuficiencia: compararse con otros seres. Compararse sería salir un rato de sí mismo y trasladarse al prójimo. Pero el alma mediocre es incapaz de transmigraciones.

No se trata de que el hombre-masa sea tonto. Por el contrario, el actual es más listo, tiene más capacidad intelectiva que el de ninguna otra época. Pero esa capacidad no le sirve de nada; en rigor, la vaga sensación de poseerla le sirve sólo para cerrarse más en si y no usarla (…). Esto es lo que en el primer capítulo enunciaba yo como característico en nuestra época: no que el vulgar crea que es sobresaliente y no vulgar, sino que el vulgar proclame e imponga el derecho de la vulgaridad o la vulgaridad como un derecho.

La defensa del hombre ante la masa es el eje central de la obra de Ortega. El fascismo y el comunismo eran ideologías que rechazaba el filósofo madrileño como manifestaciones de ese hombre nacionalista e inculto, nutridas por un fervor tan populista como regresivo. ¿Qué pensaría entonces Ortega del fenómeno Trump?

Tanto vale, pues, decir: en tal fecha manda tal hombre, tal pueblo o tal grupo homogéneo de pueblos, como decir: en tal fecha predomina en el mundo tal sistema de opiniones -ideas, preferencias, aspiraciones, propósitos. ¿Cómo ha de entenderse este predominio? La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que ésta le venga de fuera a presión, como entra el lubricante en las máquinas. Por eso es preciso que el espíritu -sea el que fuere- tenga poder y lo ejerza, para que la gente que no opina -y es la mayoría- opine.

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Cuatro Técnicas Teatrales para Presentar Mejor

Por 18/11/2016 Comunicación

Cuando entablas una conversación con alguien, es fácil ser tú mismo. Tu interlocutor no te reprochará que hables rápido, que subas o bajes la voz, o que establezcas más o menos contacto visual. Las distancias cortas disculpan errores de dicción y de semántica, en la medida que quien te escucha pueda interpretar el significado de tu lenguaje corporal y de tus palabras.

Dar una presentación, sin embargo, exige mucho más de ti. No es un acto espontáneo ni una situación natural. Por muy relajado que sea el entorno, las reglas de juego son distintas y denotan una cierta formalidad. Por lo general, te enfrentarás a tu audiencia de pie, y hablarás sin interrupciones durante un periodo de tiempo para exponer tus ideas y argumentos.

En una conversación, tú escoges cuándo participar o no. En una presentación, la audiencia espera que estés preparado para hablar durante varios minutos sin interrupción, con oraciones bien construidas y seguridad en la voz.

En una conversación suele importar más lo que dices. En una presentación importa mucho cómo lo expresas.

Los mejores oradores dedican tanto o más tiempo a ensayar la entrega de un discurso o presentación que a la preparación de su contenido.  En este blog, hemos examinado algunas técnicas de persuasión y de comunicación política que distinguen a los buenos presentadores, pero también existen algunas herramientas del mundo del teatro que pueden ayudarte a triunfar ante tu público. Al fin y al cabo, tu presentación corporativa guarda más elementos en común con una representación teatral que los que puedas imaginar.

proyectalavozProyecta la Voz. Cuando das una presentación, es importante que te escuche tanto la persona en la primera como en la última fila. No es cuestión de gritar, sino de modular la voz y de asumir control del espacio. Tu voz también cobrará intensidad si realizas ejercicios de respiración abdominal, es decir, esa respiración profunda que lleve oxígeno a la parte baja de los pulmones. Muchos actores realizan estos ejercicios antes de salir al escenario, no solo para lograr más timbre en la voz, sino también para activar la respuesta de relajación del organismo. Proyectarás mejor la voz y, de paso, controlarás la ansiedad.

improvisaAprende a Improvisar. Si te quedas en blanco en medio de una presentación, debes de tener la suficiente capacidad de reacción para no perder el interés de tu público. Los buenos actores, ante una situación imprevista o un lapsus mental, son tan diestros en improvisar diálogo que el desliz pasa desapercibido para el público. En tu caso, como te encuentras solo, evita las pausas largas e incómodas en lo que logras retomar el curso del discurso, y no tengas miedo de verbalizar que has perdido el hilo de tus ideas con un chiste o comentario espontáneo. Quedarte en blanco, al fin y al cabo, es un síntoma de ansiedad, y no hay mejor estrategia que salir del percance sin dramatismos y con naturalidad. Yo, por ejemplo, la última vez que me bloqueé, dije: “¿Y por qué les estaba yo contando esto? Ay, ¡que se me ha ido el santo al cielo!”, lo cual provocó risas entre mi público, me relajó,  y me permitió poner en orden de nuevo mis pensamientos.

expresateDesarrolla tu Expresividad.  Puedes estar muy preparado para dar una presentación, pero si tu expresión facial es siempre la misma, o si tu discurso mantiene un tono neutral y sin cadencias, tu público se aburrirá y no te escuchará. Piensa que tu voz, tu rostro y tus manos son herramientas que te pueden ayudar a enfatizar puntos y a crear tensión en los momentos clave de tu discurso. Aprende la diferencia entre ser expresivo y ser pedante – no gesticules demasiado, pero practica registros faciales distintos para presentarte de manera accesible y convincente. Usa pausas para crear expectación y practica los toques de humor o anécdotas divertidas que darán chispa a tu presentación (tu público no apreciará si intentas ser gracioso y fracasas en el intento). Y no confíes únicamente en tu opinión: cuando practiques tu presentación, hazlo con alguien que te pueda dar consejos sinceros sobre cómo puedes mejorar la expresividad de tu lenguaje verbal y corporal.

preparateEnsaya para ser Creíble. Los buenos actores no solamente memorizan textos, sino que los interpretan para dar una personalidad y vida propias a sus personajes. A fin de resultar creíbles, pasan horas ensayando; lo que a ojos del público parece natural y espontáneo, ha conllevado horas de preparación y ensayos. De igual manera, cuando das una presentación, tu nivel de seguridad y capacidad de persuasión serán directamente proporcionales al tiempo que dediques a ensayar.  En una presentación, sin embargo, no te aconsejo que memorices palabra por palabra lo que vas a decir, para que tu discurso no suene acartonado.  Ensaya la presentación un mínimo de siete veces, para que suenes natural y genuino. Con la práctica, cubrirás el contenido usando menos palabras y con más seguridad en ti mismo.

Te invito a que adoptes estos consejos del mundo del teatro para mejorar tus dotes como presentador, y que veas cómo otros presentadores los han puesto en práctica. Sin embargo, mientras que un actor interpreta un personaje, lo importante en una presentación es que tu audiencia sienta que estás siendo tú mismo. Para aprender más sobre técnicas teatrales que puedes usar en tus presentaciones, te invito a visitar el blog de Fermí Casado. Y recuerda, ¡nunca des una presentación que tú mismo no quieras escuchar!

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